A través de la
historia hemos observado, que la cultura
acompañada de las tradiciones que hemos heredado de generación en generación han sido
el punto de partida, para convertirse hoy en día en un mecanismo de transformación social, siendo ésta
una manifestación que identifica una región y hace que ésta según su forma de
pensar, de hablar y de actuar adquiera su valor y reconocimiento ante la
sociedad.
A partir de ésta
pequeña introducción, es necesario encaminarnos a la reconstrucción de la vida
familiar, crear conciencia en cada
individuo que pertenece a este grupo desde el inicio de su formación, inculcándoles
valores que más adelante serán de gran utilidad para la interacción con el
otro, con el fin de dar un aporte significativo a la sociedad, empezando desde
su familia, amigos, vecindario, región y porque no, de un país; pues el
desarrollo de cada región no solo beneficia a esta sino a todos y cada uno de
los miembros de un país, donde hayan personas idóneas y aptas para el servicio
a los demás; personas con deseos de realizar una transformación positiva
primeramente a nivel personal y familiar y luego darse a conocer más allá,
darse a conocer, compartir a los demás
sus conocimientos, con el fin de que cada persona quiera superarse a sí misma,
transformar su entorno y apropiarse de todo lo que le rodea como el lugar que
le vio nacer, crecer y desarrollarse como ser humano antes que como
profesional.
Pues para poder
incidir en la transformación de una región, es necesario primeramente saber
llegar a las personas, esto se logra mediante el ejemplo y la práctica de valores fundamentados en el
respeto, solidaridad, paz, perdón, la amistad
y la tolerancia; a partir de allí, las personas creerán en nosotros como
personas íntegras, a las cuales se les puede entregar toda una región con la
plena certeza de que aportará cosas buenas para ella. Mi ejemplo sería el mejor
legado a mi región, mis deseos de luchar, de enseñar a los demás a soñar y lo
más importante hacer realidad sus sueños.

